A propósito de Knowdler: "El mensajero del miedo"
No, no voy a comentar la "película estrenada en 2004 basada en la novela The Manchurian Candidate de Richard Condon. Protagonizada por Denzel Washington como Bennett Marco, un tenaz y virtuoso oficial del ejercito, Liev Shreiber como Raymond Shaw un congresista de Nueva York que es manipulado para convertirse en candidato a la vicepresidencia, Jon Voight como Tom Jordan un senador de los Estados Unidos y su contrincante, y Meryl Streep como Eleanor Shaw senadora y la manipuladora madre de Raymond Shaw." (según Wikipedia), pero su título me viene al pelo.
Y es que acabo de leer un buen artículo en elpais.com de AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER "La cena del miedo (mi reunión con la ministra Sinde)", que teniendo sus cosas que comparto y las que no comparto, tiene algo que a mi me dá miedo, no, pánico (ya sabeis el chiste), el menú de esa cena:
Fue plato único: miedo. El miedo lo impregnaba todo. Miedo al presente, miedo al porvenir, miedo a la gente (sobre todo a la gente joven), miedo a la rebelión de los públicos, miedo a la Red. Siento decir que no percibí ninguna voluntad de cambiar el rumbo, de mirar a otros sitios, de escuchar o imaginar alternativas que no pasen simplemente por insistir con la Ley Sinde o similares. Sólo palpé ese miedo reactivo que paraliza la imaginación (política pero no sólo) para abrir y empujar otros futuros. Ese miedo que lleva aparejado un conservadurismo feroz que se aferra a lo que hay como si fuera lo único que puede haber. Un miedo que ve enemigos, amenazas y traidores por todas partes.
Y me dá pánico por que creo que más allá del miedo de la industria cultural está el miedo social, el miedo ciudadano, que compartimos pero que nos negamos a aceptar, el miedo a que la sociedad del tener se acabe, como si todo lo que tenemos es inmejorable, como si es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Y me dá pánico por que es la negación de la innovación, del afán de superación, como personas, como seres humanos... que escucho todos y cada uno de mis días...
Nos empeñamos en sostener un modelo que nos conduce a un planeta insostenible, por que hablamos de bienestar social como si de un mínimo global se tratase, pero no, no es así, negamos la mayor por que no queremos ver más allá de nuestro supuesto interminable bienestar "insocial". Por que nos olvidamos que si nosotros vivimos bien en el planeta hay muchos seres humanos que mal viven y no por que hayan robado o merecido un castigo divino en vida. No. Solo han heredado una vida errónea en un luger erróneo que ellos no eligieron. Es la dictadura del azar genético.
Hace un rato leo una entrevista a un escritor, Antonio Ungar, Ciclo 'Babelia' - Premio Herralde de Novela, que lamentó no he leido, que respondía a la pergunta de un lector:
¿Cómo hacer para que llegue a muchisima gente y no se quede simplemente en una joya literaria para la minoría que tenemos acceso a ella? Creo que el tema que tocas es importante. Una novela barata en Colombia vale 40.000 pesos. Un trabajador gana al mes 400.000. Nadie en su sano juicio se gasta el 10% de su salario en una novela. En esa medida es muy difícil que un libro como el mío sea leído por un público amplio. Es una lástima, pero es la realidad, y es muy difícil de cambiar. Espero que el libro acabe difundiéndose por otros medios menos costosos, como los nuevos soportes digitales, que a largo plazo costarán mucho menos que los libros en papel. Consuelo de tonto, lo sé, pero no hay remedio mejor para este problema que planteas.













Marcial Luis Herrero de Zabaleta dijo
Muy buen post. Comparto ese pánico...
31 Enero 2011 | 07:27 AM