A propósito de Knowdler: "aprendiendo de los demás".
Hoy he recibido un par de agradables sorpresas. De esas que te demuestran que hay algo aún en la humanidad, aunque no en toda, que merece la pena. Bueno, dos, no, tres.
La primera en la comida de hoy. Con un cliente. Con un amigo. Hemos hablado poco de negocios y mucho de experiencias. Y el resultado una gran conclusión: debemos elegir a nuestros clientes y tratarlos como amigos. Aunque eso quizá ya lo sabían nuestros abuelos y un apretón de manos valía mas que mil contratos. Lamentablemente es algo que se ha perdido.
La crisis acentúa aún más el que perdamos el lado humano y nos convirtamos en frias cuentas de resultados. Pero este cliente-amigo, amigo-cliente, me ha enseñado que no hay que perderlo, que alimenta mucho más que la propia comida, alimenta el espiritú y reconforta el alma. Acabas la comida con una enorme satisfacción independientemente de cómo fuera la comida.
Ahora hablamos de la atención personalizada y es una patraña... esto es atención personalizada. Lo demás es mero marketing, y es recíproca!!!! Algo que se convierte en valor y que como dice el anuncio: no tiene precio.
La segunda me la ha dado una muchacha de 18 años. ¡Qué madurez! ¡Qué entereza! ¡Qué forma de razonar y aplicar la inteligencia emocional que tenemos de niños y que, lamentablemente perdemos por el camino! Lecciones de una jovencita que además es un crack intelectual!!!! Si, la mejor lección a la que he asistido en mucho tiempo. Sin duda, un orgullo para su madre, y la hija que nunca he tenido y que sin duda me hubiera gustado tener.
Cosas que yo acabo de aprender a mis 47 años, y que torpemente he podido deducir de las experiencias, amargas y felices de esta vida, esta señorita las ha transmitido con la serenidad de toda una mujer y el aplomo de una persona del doble de su edad. Sinceramente, hinco mi rodilla ante una gran persona.
Y por último, lecciones del amor. Ya más intimo pero, caray, si desnudo mi alma en este blog, en mis poemas, en mi artículos, en mis creencias, en mis ideologías, en mis errores... por qué no hacerlo en una lección de amor.
Si, ayer y hoy mi amor me ha dado un par de lecciones sobre lo que ha de ser el amor que jamás olvidaré. Incluso no sé si es consciente de ello. Por la naturalidad y sencillez con la que lo ha hecho. Una primera lección que quiero compartir, es eso, la naturalidad (espóntaneidad). Decir qué y cómo, incluso cuándo, cuando se dicen cosas importantes, hacen que todo sea más fácil, infinitamente fácil. La segunda, casi me cuesta encontrar las palabras, describirlo, por que es más que un decir, es un sentimiento, es una declaració, llámalo serenidad, llámalo ternura... cuando, por primera vez te dice "un te quiero"... no me olvidaré nunca. Y quedará grabado en este blog. Yo tambien te quiero.










