En las edades del Hombre de Sal
El hombre de sal fue una vez
un pequeño, diminuto pellizo de sal,
y se sintió grande pronto, no sabe cómo,
pero sí por qué.
Algo en él cambió y decidió un largo camino emprender.
Fue tímido, regordete, inteligente pero diferente.
Es su pequeño mundo nunca de mayor se vió,
nunca su imagen entonces encontró,
esbozó un poema y su mente y su cuerpo se transformó.
El hombre de sal creció,
y con él una inquietud,
con él una posibilidad,
una ilusión.
El hombre de sal vestía su mejor sonrisa
de cada día, y se vestía de pajarita,
pero su imagen aún no le correspondía.
El hombre de sal siguió creciendo y en un gran montón de sí mismo
se convirtió, pero aun su verdadera forma no aparecía,
si no una idea de lo que quizá sería... ¿o no?
se preguntó.
Y un día la sal de agua se vistió,
y con luz propia brilló,
su sonrisa se compartía y todo en él era energía.
Brillaba el sol, y la luna le seguía,
hasta que un día su voz tembló, sus lágrimas la sal fundían,
su sonrisa desapareció y su voz tembló como nunca.
Su rodilla hincó, su sueño se disolvió,
e impotente el mar le deboró.
Aquel día el hombre de sal casi desapareció,
y las aves de los almendros,
a la mar se hicieron, para buscar sus restos,
en un naufragio que ni rastro dejó.
Las aves el mar surcaron y de vez en cuando,
a los almendros le escribían de su infatigable travesía,
en busca de él, el hombre de sal,
su yo, su amigo, tan especial.
El hombre de sal quizá nunca existió,
quizá nunca fue real,
pero las aves persistían.
Y de repente, aquél día, una ola a su orilla le devolvió,
entre un castillo de sal,
y la sonrisa de una niña.
La niña era su recuerdo y aquel recuerdo su vida,
y allí en la arena la sal su piel le cubría.
El hombre de sal recordó como fué,
como se sentía, recordó escribir, recordó sentir,
recordó su forma y su hombría,
su sencillez y la sonrisa que compartía.
El hombre de sal de entre la arena
se levantó y tomó forma, y su cuerpo se irguió.
Las aves revolotearon a su lado,
y una reverencia amistosa le regalaron,
la niña en mujer se transformó,
y esté cuento se acabó, dónde un amor empieza
y una nueva edad del Hombre de Sal,
junto a ella comienza.










