El hombre de sal que se escondió en la arena
El hombre de sal se pone delante del espejo
y observa las montañas de arena que separan
el reflejo sobre las aguas que no llegas nunca a alcanzar.
Se alargan la sombra de las dunas
con el atardecer de colores amarillos
que tornan en rojo cuando me despisto.
El hombre de sal se disuelve en la multitud
que le ignora y a quien apenas comprende,
que le ignora por que no, no saben que existe,
si en las noticias no aparece.
En el anonimato el hombre de sal
describe las historias de otros nombres,
e intenta escribir poemas,
versos que nadie entiende,
pero que de la arena mandan
mensajes cifrados de almas enamoradas.
En el hombre de sal encontré la paz,
cuando le conocí en aquel viaje inanimado,
por las viñetas de un periodico desleido,
encontré sus versos borrachos,
embriagados de historias innombrables,
llenas de arrugas vividas y de arena esparcida.
El hombre de sal, se arrodilla,
se inclina, y llena de lágrimas sus manos,
y la verguenza le abruma.
El hombre de sal se disolverá algún día,
y no nos habremos percatado
de su larga agonía.













Switchs WhiteHat dijo
se nota tu inspiracion al escribirlo y tu entusiasmo para hacer esos poemas realmente maravillosos.
Segui asi...
Un saludo
18 Agosto 2010 | 02:46 PM