Redescubrirme, reencontrarme...
La noche se confabula con ella,
son complices de la palabra,
y se alarga con su voz y con sus sombras
mientras su mirada se funde en la mía
y hace la mía infinita.
Descubro que me pierdo en esa mirada,
descubro que me abrigan esas sus palabras,
descubro que vuelvo a ser quien siempre fui,
que mi risa me contagia el alma,
y que su risa la mía inventa,
que ya no hay su risa ni la mia,
si no una única y amplia, una sana carcajada.
Me descubro viviendo la vida,
me sorprendo, apenas, un poco perplejo,
vida aquella que ya no era mia,
y me descubro feliz y tranquilo,
me descubro y eres tu, y soy yo,
me reencuentro y eres tu, y yo soy,
y las noche nuestra complice
y la mañana, la esperanza,
una danza, alegre, de nuevas palabras.










