Under revision (Regulación de la interrupción del embarazo)
Hace muchos años que me hice mi propia opinión del tema que hoy, una vez más, vuelve a ser objeto de conflicto:
El Gobierno y el PP, a la gresca por la norma... y Murcia se rebela
Zapatero asegura que se trata de una norma "de prevención, de seguridad y europea"; los populares la tachan de "inhumana, inconstitucional e injusta".- El presidente acusa al PP de llevar al Constitucional todo lo que pierde políticamente
La primera es que ningún hombre debería opinar sobre un tema que es tan sensible para las mujeres, no somos nosotros quienes para decidir sobre un asunto que es tan íntimo de la mujer. Podemos apoyarlas desde nuestro papel, cualesquiera que representemos, padre, familar, o amigo. En el caso de ser el "padre" de la criatura si asumimos la responsabilidad que ello conlleva evidentemente deberemos participar más plenamente en la decisión dado que la criatura (que no ha elegido ser concebida) es parte genética de ambos implicados, pero si éste no se "diera por aludido", mayormente para respetar la decisión de una mujer embarazada.
La segunda es que las leyes deben respetara todos los actores implicados, desde la mujer, el futuro bebé, y los médicos que deban actuar, preventiva y activamente.
Pero lo que tambien tengo claro es que nadie debe poner o mejor dicho "imponer" sus creencias éticas o religiosas a quien no las comparte. Y esto me cabrea particularmente, la puñetera manía de determinados "sectores" en constituirse en los únicos poseedores de la verdad y de la ética de la decisión y su consecuencias.
Nadie, o mejor dicho, NADIE, debe decidir que no se aborte en nombre de ninguna creencia ni revelación, humana o divina, ya que no conozco ninguna ley que obligue a la mujer a abortar si sus creencias así lo impiden.
Y luego, me cabrea la doble moral de aquellos que siempre andan prohibiendo el aborto pero que son los primeros en llevar a clínicas abortivas privadas, nacionales o extranjeras, cuando de su familia se trata.
Las leyes son respetuosas con la voluntad de las partes y los que no estén de acuerdo con el acto, nadie les obliga, así que, debieran abstenerse de poner trabas a quienes no comparten sus "virtudes", la mayor parte de las veces, siempre "contundentes" cuando se refiere al prójimo y tan flexibles cuando se trata de uno mismo.
Las leyes deben ante todo prevenir, en todos los terminos, particularmente en los de la salud, algo cada día más extendido como un gran principio, pero deben ser neutrales ante las creencias, y en este caso, deben ser respetuosas para la mujer, que estoy seguro, es la que más sufre, tome la decisión que tome.










