Amarga traición en la casa entre los almendros
Entre los almendros junto a la casa,
hay unos viejos almendros llenos de gratos recuerdos,
de esos recuerdos de siempre,
llenos de esa sombra acogedora,
de ese abrigo necesario
y de interminables susurros de largas conversaciones.
Esos almendros llenaban la casa de confianza,
de un valor especial y calidos recuerdos.
Pero hoy esos almendros han rasgado el viento
y han helado mi alma, sus ramas han clavado sus cortezas
agrietadas por la amargura y me han sangrado los recuerdos,
me han arañado los sentimientos y
traicionado la confianza.
Hoy, el guardes sierra sus amarga savia
y tala sus asperas brazos.
Hoy en mis ojos hay lágrimas,
pero al menos su leña arderá en su vergüenza
y con ella mi amargo dolor.
Mañana la lealtad del resto de los almendros para la casa
olvidará pronto el dolor y los brotes y las flores
de ese mañana, llenaran de nobleza, de nuevo,
los vientos, los aromas de la casa junto a los almendros.










