Retrato de Arkalham
Es un interesante personaje que se me ha ocurrido para mi nuevo cuento. Y otra cosa nueva es comentar el personaje en el blog mientras pergeño o escribo el mismo, con el fin, de obtener opiniones que me ayuden a mejorar el perfil del personaje y del cuento.
Africa es un gran reto y un gran enigma para mi y para el mundo. Si he de pensar en un personaje que siempre me ha impregnado mis neuronas era Kamau, el sirviente Kĩkũyũ de Finch Hatton en Memorias de Africa, una de mis películas favoritas.
Finch Hatton era hijo de Henry Stormont Finch Hatton, 13.º Conde de Winchilsea, y de su esposa, de soltera Anne Codrington, hija de un almirante de la Flota británica. Siendo el tercer hijo, y segundo de los varones, fue educado en el Eton College, y Brasenose College, según leí en Wikipedia.
Arkalham es algo asi como el hijo (quiza nieto o tataranieto por la cronología) bastardo de Fich Hatton y una princesa Masai, quizá la hermosa viuda del amigo de Finch Hatton.
Eso justificaría que de alguna manera llegue a conectarle con la Baronesa Blixen y asi llevarle a las puertas de Harvard para que tenga una educación y una formación de gran nivel, quizá mediante una beca de la misma que se ha consolidado generación tras generación de la Fundación hijos de Africa de la Baronesa Blixen.
El personaje es una versión afroamericana de Indiana Jones y con profundos conocimientos de física y de tecnologías verdes. Su doctorado en fusión fria le lleva a alcanzar fama mundial que rechaza y le lleva a regresar a su tierra natal en Africa, a orillas del Kilimanjaro.
Su caracter es socarrón pero ensimismado y algo triste, muy propio de los Masais, y fuertemente nómada, tanto que eran innumerables las ocasiones que desaparecía de la universidad sin decir nada a nadie, y nunca nadie sabía, a su vuelta, de dónde venía ni dónde había estado. Y ese es el principio de su secreto, que se desarrollará durante toda la trama.










