Cuando la incompetencia no es una opción
Cada día observo con mayor estupor como muchísimos profesionales optan por la ley del mínimo esfuerzo para hacer su trabajo. Su forma de pensar es la siguiente: ¿para qué voy a molestarme en trabajarme una solución a un problema si con seguir el procedimiento cubro el expediente y nadie me va a culpar?
Lo veo en La Caixa muy claramente. Un Director de sucursal y su Director de zona, aplican la ley del mínimo esfuerzo por que nadie por encima de ellos va a hacer balance y analizar si, a) han estudiado en profundidad el problema, b) si han buscado soluciones o analizado las que les proponían y c) predecir en de todas esas variables si era la solución mas adecuada la decisión de seguir el camino del procedimiento, a ver si se diluye entre todos los procedimientos habidos en la entidad.
Desde luego a mí esa conducta profesional y personal me parecen infames y dignas de reprobación, lejos de toda ética, y desde luego más tarde o más temprano deberían, si alguien se preocupase por ello, tener un rédito negativo en las cuentas de la entidad y de sus "profesionales".
Es la comodidad del incompetente que tiene asegurado su puesto de trabajo por motivos que una pyme no puede permitirse, por que cada céntimo de sus cuentas va a perseguir la continuidad del empleo de sus empleados y de la familia que lo arriesga todo por sacar su forma de vida adelante.
Insisto en que a mi se me caería la cara de vergüenza y desde luego no podría mirar a la cara a mis hijos si no me he esforzado todo lo posible en mi vida personal y profesional, y no por salvar a corto plazo mi culo y mi empleo, sino por haber dedicado mi esfuerzo a lo que es justo. Y no es justo negar a nadie un opción sin haber buscado una mínima posibilidad de viabilidad y mucho menos, sin haberse dignado a estudiar si hay un modelo viable que beneficie a mi empleador, a mi cliente y a la sociedad en la que vivimos.
Bueno, allá cada cual, el tiempo acaba poniendonos a todos en nuestro lugar y unos dormimos mejor que otros, por que sabemos que hacemos lo inhumanamente posible para cumplir con nuestras obligaciones, pero es curioso como "los bancos tienen al estado como último recurso" y las pymes no. Eso sólo me confirma que el sistema es pernicioso en sí mismo y las personas incompetentes por vaguería no por falta de capacidad.










