Reconocer el problema para empezar a solucionarlo
Hoy un artículo "¡Ay, devaluación, cuánto te echan de menos!" deja muy claro la doble dificultad de nuestro país para salir de la crisis.
Me gustaría resaltar un párrafo:
La integración de España en la Unión Monetaria Europa ha garantizado estabilidad y disciplina fiscal, financiación barata para el sector privado y garantías de capital para costear un creciente déficit por cuenta corriente. Pero no ha logrado que la economía entierre el vicio de la inflación, manifestada tanto en costes de producción como en precios de consumo, y que han debilitado la competitividad de los bienes y servicios españoles a velocidad del vértigo. En los diez años transcurridos desde la llegada del euro, en el que España entró a un cambio irrevocable ciertamente relajado contra todas las divisas de la cesta, la economía ha perdido más de diez puntos de competitividad con la zona euro, con quien compra y vende en la misma moneda. Ha dilapidado la ventaja cambiaria en pocos años. Pero si se analiza sólo el quebranto con Alemania, desde 1995 la pérdida se acerca al 20% en IPC y al 35% en precios de los servicios turísticos, los que produce la primera industria española, según cálculos del catedrático de la Autónoma de Barcelona Josep Oliver.
Que España no es competitivo es algo que sabemos bien pero que parece que nos cuesta reconocer y mientras que no seamos capaces de reconocerlo no empezaremos a salir del agujero negro en el que estamos metidos.
Esto es como ser alcohólico, el primer paso para resolver el problema es reconocerlo.











