Es duro... hay gente que enseguida usa la palabra amigo, una palabra que debería ser sagrada, que significa generosidad... darlo todo sin pedir nada a cambio... incluso dar lo que tienes cuando no lo tienes, o de lo poco que tienes, con más humildad que orgullo.

Pero digo que es duro, cuando te das cuenta que lo que tu creías amistad no era más que un espejismo, y entonces te llena un desasosiego vital que te hiere el alma...

¡Qué fácil es decir, fulanito es mi amigo! ¡Qué difícil demostrarlo!

Afortunadamente tengo pocos amigos, y veo que cada vez menos, pero sí sé que la vida es la verdadera criba que demuestra quien se gana el honor y la honra de ser AMIGO en mayúsculas. Supongo que al final de los años la lista será muy restringida pero los que queden, de alguno no tengo dudas pues me lo ha demostrado más allá de los límites que incluso puedes pedir a un AMIGO, pero siendo restringida será de una gran calidad, no me cabe duda.

Creo que el código penal debería castigar el falso empleo de la palabra AMIGO. Y muchos deberían de replantearse, que sólo la usan por egoísmo interesado, todo lo contrario del verdadero significado de la palabra. Pero, estoy seguro que ellos, ya lo saben... lo malo, es que algunos se autoengañan y se creen sus propias mentiras para, no sé, si lavar su conciencia...

A ese amigo que dijo serlo y nunca fue... buen epitafio para una larga y falsa amistad.