Valorar la actitud o sólo la aptitud
Hoy en una entrevista de elpais.com "La crisis se resume así: vivimos como ricos sin serlo" a Carmen Mur que termina con:
"Dos de los problemas del mercado laboral español son la poca movilidad y la formación profesional. Lo que nos va a diferenciar en esta crisis son las actitudes. Antes se valoraba tener una carrera, saber inglés, tener un master. Ahora también la actitud. Muchos, nos vienen y lo primero que preguntan es lo que van a cobrar o cuántas vacaciones tendrán, no ¿qué voy a hacer? ¿Cuál es el proyecto?".
Esto es muy cierto y empecé a notarlo hace ya casi cinco años. Casi ten venían a decri que el sueldo era por venir a trabajar y lo de trabajar ya veremos... Y según veías sus capacidades... ya ni te cuento.
Hoy me temo que actitud y aptitud son pésimos en la mayoría de los candidatos. Recuerdo como de joven siempre me parecía bien la cantidad de dinero que me ofrecían y que cada año me subían en sueldo muy por encima de mis expectativas, incluso mi jefe de Fundesco-RedIRIS algún año me dijo que me había pedido más subida pero que no se la habían concedido. PP Barberá era un gran jefe, a mi lo único que me preocupaba era disfrutar en mi trabajo y que me dejaran hacer cosas y aprender mas y mas...
Cuando me trasladé al CSIC-RedIRIS no duré ni un año, no de dejaban hacer cosas, era horroroso... tenía mucho mejor sueldo pero no soportaba cobrar por no poder seguir avanzando en mi trabajo.
Afortunadamente me llamó Servicom, recuerdo muy bien la reunión con José Carlos Olcese un viernes pasadas las 20h en su despacho, en cuatro frases nos usimos de acuerdo y nunca hablamos de salario. Ahora a él y a su hermano Aldo les aprecio mucho, aprendí mucho, fue como un MBA a pelo.
Lo mismo me pasó cuando entro un nuevo socio, no me gustó, y me marché al Banco de Santander, aquí si duré poco, no fue un sitio agradable para trabajar.
Me llamó Retevisión y lo mismo, nunca peleé por el sueldo, siempre me pagaban lo que me parecía justo, hasta que un día tras dar dos prorrogas a mi jefe, le dije, mi buen amigo Antonio Cantón, con el y con Birulés aprendí mucho, no de internet, claro, de otras cosas... le dije: me voy ya y me creo mi propia empresa, me contestó ¿no puedo hacerte cambiar de opinión? le dije que no y nos dimos un fabrazo.
Cuando llegó el de Recursos Humanos y le dí mi carta de renuncia me dijo: Felipe, te voy a hacer una oferta que no vas a poder rechazar. Le contesté: ni debes ni puedes, por que si lo haces me voy a enfadar mucho, si ahora que me voy me quieres pagar mas de lo que he cobrado es que me has engañado con mi sueldo. Se calló y recogió mi carta. Desde entonces soy empresario y siempre procuro ser como mi jefe PP Barberá, el siempre será mi jefe.










