Depresión por balance
Estoy acabando de ver una entrevista a Carlos Castilla del Pino en CNN+ de noviembre de 2004, recientemente fallecido, en el que explicaba el concepto de "depresión por balance" en términos psicológicos como aquella depresión que de alguna manera surge como el balance entre lo que hemos esperado ser en la vida y lo que en realidad somos. Un concepto muy interesante que se me ocurre es muy trasladable a términos financieros y tremendamente aplicable a la crisis actual.
La depresión por balance personal es fruto de nuestra incapacidad para adaptarnos. Yo he de reconocer que personalmente he sido incapaz de adaptarme a la sociedad mallorquina (no digo balear pues tienen tres modelos socieconómicos diferentes, el mallorquin, el menorquin y el ibicenco). Y la razón es muy sencilla, mis premisas de flexibilidad social y de evolución social son incompatibles con el proceso involucionista de la sociedad mallorquina, que me ha llevado, en los casi cinco años que llevo viviendo en la isla a momentos duros de depresión. Y evidentemente es fallo parcial mio pero fallo intencionado, ya que a pesar de mis principios globales, relativistas y respetuosos, me cuesta mucho aceptar vivir o tener hijos y educarlos en una sociedad que va en contra de dichos principios.
La sociedad mallorquina puede decidir vivir en ese modelo involutivo a pesar de que su única fuente de ingresos depende de un actor externo, el turismo, y de un motor económico externo, lo que le deja en una situación de incapacidad absoluta para gobernar su futuro. Bien, nada que objetar, si aceptan lo que dicho fenómeno les reportará en el futuro. Llevándolo al absurdo y a años de evolución supondría que sólo hablarían mallorquín entre ellos, comerían sobreasada y ensaimadas elaborados con productos autóctonos, y la energía debería ser autóctona. Y me parece perfecto si ese es el mundo futuro que quieren ofrecer a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Hasta aquí, pues nada, yo no encajo en esta comunidad dado que no es el mundo que quiero para mis hijos.
Mis hijos quiero que tengan mentalidad global, o mejor dicho, que tengan la mentalidad que quieran tener independientemente de mi opinión, pero al menos darles la oportunidad de educarse en un entorno en el que tengan capacidad para decidir su futuro, y hablar el numero de idiomas que quieran para vivir en la parte del mundo que quieran de la mejor manera que quieran o puedan.
Y lo mismo pasa en nuestras empresas y en el modelo financiero en el que vivimos. Hago montones de planes de negocio para mi y para terceros. Y siempre los números deben crecer exponencialmente para que algún inversor al menos lo analice, no digo ya los bancos que ni siquiera lo estudian, eres lo que tienes para el banco y lo que es peor, no podrás ser más de lo que tienes... ¡magnífico balance!.
Y la pregunta es ¿cuanto dinero necesitamos y para qué? ¿cuanto es suficiente? Mientras que el mundo funcione por estos conceptos exponenciales de riqueza ilimitada el modelo está abocado al colapso, no es posible crecer infinitamente con recursos finitos. Y el único recurso infinito es el del conocimiento dado que crece con el propio universo. Por consiguiente o cambiamos el modelo productivo por un modelo cognitivo base de mi concepto de ecognomía o insisto, el colapso o la miseria estará asegurada.
Así que el único modelo posible mientras resolvemos la ecuación de otro modelo de crecimiento y productividad es el reduccionista.
Y en ese camino debemos incluir el balance social y el balance personal, o la suma de ambos. Creo que de momento mis proyectos tienen mucho que ver con lo que puedo aportar a los demas, sin duda en primer lugar mi familia, pero luego los amigos y el resto de la sociedad. Mis habilidades son una capacidad casi ilimitada de trabajo, de creación de proyectos y de dos derivadas de los mismos: capacidad de creación de empleo para otras personas sin las cuales mis proyectos son insignificantes y mueren en mis disco duro, y la capacidad de que dichos proyectos aporten herramientas para mejorar nuestra sociedad y nuestros procsos productivos.
Y creo, que mientras ese sea mi balance personal, lejos estoy de no estar satisfecho conmigo mismo. No es cuanto tienes de dinero, lo que a veces me causa problemas con los bancos, pues no soy ahorrador y lo poco que tengo lo invierto inmediatamente, en cuanto tengo proyectos contrato personas y les transmito lo que sé, en especial mis equivocaciones, para que aprendan, pero eso los bancos y los ISBA de turno, no lo valoran... allá ellos y su balance personal.
Mi amigo Rodolfo siempre dice que uno sólo de mis proyectos da trabajo a cientos de personas. Ojala encontrara inversores que compartieran mi opinión y la de Rodolfo, que siempre me ayuda infinitamente, por sabiduría, por apoyo, por amistad, por... infinitas razones. Mi balance con él siempre será deudor, sin duda, deudor de una deuda de agradecimiento infinita.
En general lo suelo calificar como generosidad-egoísta. No me creo un filántropo, por contra me considero sumamente egoísta y busco satisfacer mis necesidades, desafortunadamente la más importante es que no pagan por aprender de forma perpetua y no soy tan bueno escribiendo como para vivir de mis libros de poesía o de prosa. Luego, mi inquietud constante por la perfección y la mejora, hay quien dice por ser virgo (aunque yo no crea e los signos zodiacales) lo cierto es que tengo una capacidad innata para encontrar defectos y formas de mejorar las cosas... debo de ser insoportable. En fin. Pero eso llena mi vida de oportunidades.
Lamentablemente hace tiempo que dejé el deporte y mi mejor afición es mi familia y mi adquisición de conocimiento. Y eso llena mi vida. Y la sufrida de mi mujer me lo soporta razonablemente, de forma que mientras ella lee un libro o bucea en sus gustos por Internet con su portátil, yo hago lo propio, y eso nos deja tiempo para muchas cosas (es cierto que aún no tenemos hijos).
En fin, volviendo a la ecognomía, mientras el patrón sea "tanto tienes tanto vales" y no "tanto sabes tanto vales" pues "jodidos estamos". Y esto debe partir de la escuela para remediar el problema del déficit educativo nacional y perpetuo en el que estamos sumidos, debe seguir en la empresa, y en todos los aspectos de la sociedad, y volver a la persona, es decir, debe nacer en la persona para retornar a la persona. El resto es un camino al despeñadero social.











