Cuanto menos hablo mas cuenta me doy de que nadie escucha
Tengo un gran defecto, interrumpo a las personas contestando antes de que terminen de hablar. Y una gran virtud (aunque mi mujer no lo comparte), no hablo si no tengo nada que decir.
En el primer caso, tanto mis amigos como mi esposa, me machacan con el tema, y por eso hace unos meses decidí hacer un experimento y dejar hablar a la gente sin interrumpir y escuchar mas, y hasta el final.
La conclusión del experimento es que la gente no escucha y cuando habla tampoco se escucha.
Creo que mi mente muchas veces va mas rápida que el discurso de los demás (incluso que el mio propio) y cómo cuando hablo de algo que me he preparado concienzudamente (por que si no no hablo) pues lo que suele decir el interlocutor de enfrente suelo verlo venir y sé responderle. Y por eso, me resulta difícil para mi lengua estarse calladita cuando la cabeza se me dispara. Pero sin duda he de hacerlo.
Por otro lado, he autoobservado, que cuando el interlocutor de enfrente me cuanta cosas interesantes bajo planteamientos que no me había hecho con anterioridad, escucho atentamente y escucho tres veces, por que analizo lo que me está diciendo mientras lo comparo con mis hipótesis o razonamientos anteriores. E n ese caso, a veces interrumpo, con ansia, para pedir información adicional sobre puntos que me interesan especialmente.
Por otra parte, ayer tuvimos una reunión de trabajo en la URJC, y a mi no me importa que me interrumpan en ningún momento de mis disertaciones o análisis por que siento que la conversación se hace más rica.
Pero lo terrible de mi análisis es que la gente en general no escucha y lo que es peor, asume de por vida, conceptos inamovibles, sin a veces, ni siquiera replantearse su coherencia. Y la vida me ha demostrado que muchos conceptos, en primer lugar, los aprendemos erróneamente, y en segundo lugar, se ven alterados por otras variables temporales que hacen que el concepto sea modificable.
La capacidad de decir estupideces por decirlas del ser humano es infinita. Y mi cerebro es feliz en estado de procesamiento intimo sin necesidad alguna de expresarlo al resto de la humanidad. En el caso de las mujeres y de verdad que no quiero parecer machista ni sexista ni nada parecido, el cielo me libre de ello, la capacidad de hablar por hablar de cosas que a mi ni se me ocurriría es exponencial e ilimitada. Lo único que me demuestra es que el cerebro de la mujer funciona de diferente manera que la del hombre, entiéndase, que ni mejor ni peor, sólo diferente.
Esta mañana observaba a varios grupos en la cafetería mientras desayunaba al volver de Madrid y había un par de grupos con bebés hablando de bebés, y de verdad, que ni se me ocurriría hablar tanto rato de un bebé, que si se parece a su abuelo... nunca logro encontrar ningún parecido a un bebé hasta que no empieza a ser una persona medianamente formada e interactiva intelectualmente (aunque sea primitivamente)... y si se trata de moda... en fin, que os voy contar... o de colores, la capacidad de matizar el color que tiene el sexo femenino: blanco roto...
Pero, ademas de esa conclusión, la mas contundente es que ni escuchamos a los demás ni a nosotros mismo cuando hablamos por que si de verdad lo hicieramos acabaríamos callándo la mayor parte del tiempo por que no paramos de decir estupideces e incoherencias, además, de pasar gran parte de nuestro tiempo justificandonos frente a nosotros mismos y frente a los demas.
Para mayor abundamiento que dicen los letrados hace meses descubrí una forma de comunicarme denominada blog, no por que la descubriera emporalmente, sigo el estado del arte de mi profesión= internet de manera exhaustiva, pero no lo utilizaba pues aún no tenía nada interesante (al menos desde mi criterio subjetivo personal) que decir. Y lo hice... y la gente me lee mucho más de lo que yo mismo esperaba. Y no tanto me comenta, como prefenrentemente esperaba, dado que más que un monologo pretnedia ser un dialogo en el que dado que no puedo interrumpir me comunicaria mucho mejor según los criterios estándares de los demas.
Espero que en ningún momento acabe comunicando con mi mujer a traves del blog (es broma, ;.D) por que en ese caso, mi nivel de adición habrá pasado de todo límite y en cuyo caso mi esposa deberá solicitar mi engreso en alguna institución mental apropiada. Si bien, es cierto, que nunca nos interrumpiríamos hasta que uno no ha pulsado el botón "publicar".... uhmm! pensaremos en ello ;-D














Jordi Planas Manzano dijo
Me siento totalmente identificado, solo añadir la vergüenza que paso cuando me advierten de mis interrupciones...
15 Mayo 2009 | 02:18 PM