Escribir...
Hoy es un día gris, y mis sentimientos son tan grises como el anodino cielo que nos arropa. Y me quedan pocas ganas de hablar de economía gris. Hoy es un día para escribir con esas palabras grises que no saben si pertenecen al blanco o al negro.
Hoy es un día en el que la luz mortecina invade los renglones que surgen de mis dedos, en el que las palabras apenas salen de mi mente, son perezosas, casi reticentes a salir de ese lugar cálido dónde habitan antes de tomar forma. Cómo un bebé que se niega a abandonar el vientre materno.
Hoy el poder de las letras y de las palabras ha perdido fuerza frente al poder de la mentira y las falsas promesas. Incluso el poder de la imagen se falsea con un toque de photoshop. Hoy el poder del discurso termina con los aplausos de los oradores, es tan efímero con el aire que transmite las palabras.
Hoy pienso, y descubro, en cada párrafo, los caminos que nos empeñamos en recorrer, en los caminos que nuestra ceguera no queremos ver, no queremos recorrer, esos caminos que nos descubrirían que hay otros mundos entre nosotros. Somos el camino que hay dentro de nosotros, no el que recorremos aquí afuera.
Hoy veo como mi mente imagina proyectos, dibuja ciudades, inventa espacios, ideas sin limites, en el único lugar donde no se necesitan inversores, donde no se necesitan bancos. Hoy veo como nos empeñamos en hacer el mundo complejo sin la necesidad de ser así. La naturaleza es sencilla y se rige por principios sencillos. El hombre ( y la mujer, claro), el ser humano (mejor), se empeña en una complejidad ficticia e injustificable.
Escribir, si, escribir. Quizá algún dia aprendamos a leer. Quizá después de leer aprendamos a caminar. Quizá entonces aprendamos a crear caminos. Entonces, pensaremos que el camino sea bello. Y entonces, disfrutaremos de ese camino, por ser bello, por haberlo creado y por haberlo andado, sin saber dónde nos ha llevado ni ha dónde hemos llegado.










