La verdad sobre pirateo y derechos de autor
Tenemos que ser realistas para afrontar los problemas y encontrar soluciones. La polémica continua entre el pirateo, las descargas ilegales y demás historias, entre la SGAE, los internautas y demás no hace mas que cansarme y confirmar la verdadera hipocresía de todos.
Primera verdad: propiedad privada. A ver, todo el mundo, o casi todo el mundo, para ser exactos, siempre hay honrosa excepciones, somos egoístas, y queremos que nadie toque "lo nuestro". El concepto de "lo mio" está muy arraigado en la cultura occidental, no tanto en la oriental, desde pequeños, usamos eso de "mio, mio", y no estoy haciendo un juego de palabras con algún nombre en Chino. Es cierto que somos algo más relativos sobre las cosas o personas sobre las que ejercemos cualquier modelo de "propiedad": mi dinero, mi casa, mi esposa, mis hijos... aquí hay diferentes escalas. Pero sin duda, el sentido de propiedad, cualesquiera de sus posibles realidades, es consustancial a la economía global.
Segunda verdad: propiedad intelectual. SIn duda, es una de las variantes sobre las que podemos ejercer el derecho de propiedad. Fundamental en la economía, no solo real, si no esencial en el concepto propio de libertad. Mi capacidad intelectual es parte de mi libertad y lo que quiera hacer con esa propiedad, comercializarla, donarla, hacerla de libre uso, o todo lo que se relaciona con los derechos de propiedad intelectual, dimanan de la esencia de la libertad humana. El mercado pone un precio y un valor a esa propiedad.
Tercera verdad: pirateo del software. Quizá alguna persona piratee por placer, pero la realidad es que la mayor parte de la gente lo hace por que no puede permitirse pagar el precio, no digo el valor, de muchas cosas. Y si es fácil "robar" al ser bienes "mas o menos" intangibles pues lo hacemos. Pero, salvo insisto, enfermos algún otro caso, todos aquellos que piratean pelis, música o software, y que quizá nunca robarían ropa o comida (salvo que ya sea cuestión de necesidad) estarían encantados de poder permitirse pagar una entrada de cine, comprase un iPod o pagar un windows original. Pero en la escala de prioridades y necesidades se paga primero por la necesario, luego por lo básico y todo lo demás es superfluo (que no quiero decir que no tenga valor, si bien es relativo frente a la subjetividad y la escala de valores de cada persona).
El mercado no es lo que creíamos, y esta crisis nos lo ha demostrado. Los más ricos y los más listos tienen problemas de financiación, los bancos todopoderosos y las fortunas mas ilustres han sido engañados por terceros o engañados por propios y extraños, incluso autoengañados, y la avaricia ilimitada nos ha conducido a una situación que nadie podría ni vislumbrar, aunque fuera por exceso de optimismo, sin malicia, el mejor de los casos, o por avaricia desmesurada, en el peor. Pero todos dentro de nuestro egoismo más capitalista y posesivo. El valor de lo exponencial nos ha devorado. Somos muchos, consumimos muchos. Nos hemos depredado a nosotros mismos.
Quizá sea esto lo que debemos analizar. Preguntarnos si aquel que piratea es un cliente real. Me sobrepasan las cifras cuando hablan de los millones que deja de perder la industria por el fraude: organizado o no, no veo por que los ingresos por alcohol y tabaco del estado son lícitos y no los de la droga u otros, es una falsa doble moral de la sociedad y sus gobiernos; no creo que alguien que compre en los TOP MANTA sea un cliente potencial de la industria.
Defiendo la propiedad privada e intelectual y los derechos que conlleva, pero repruebo la doble moral por la que se rigen todos: autores, cantautores, cinéfilos, internautas, juegos y jugadores, estado y sociedad. En especial me hace gracia, y disculparme si lo malinterpreto, cómo los famosos salen a defender causas como la pobreza, la tragedia de DAFOR... pero si les tocan los derechos de autor.... pregunta: ¿es que su genialidad solo es para el que es capaz de pagar el precio de su fama? No se inventaros las bibliotecas públicas para que los que no pueden pagar un libro puedan al menos leerlo. ¿Es que no son tan solidarios como parecen? ¿Es que el derecho a la vivienda, a la salud, a la comida no son tan básicas como el derecho a la cultura, a la diversión y el ocio?
Ahora que la nueva Ministra González-Sinde dice que quiere escuchar, creo que antes de escuchar deben reflexionar, todos, autores, SGAE, internautas, sociedad, gobierno y mercado, y despues de reflexionar deben autocriticarse, o debemos ser autocríticos, y después hablar para buscar nuevos modelos para un viejo negocio. Quizá ese sea el primer paso para resolver no la crisis global pero si la crisis de un sector. Y con cada derecho que se especifique definamos las obligaciones, que de todo hay, y para todos.












felipe garcia dijo
Acabo de leer un post en otro blog sobre las ganas de la Sra. Ministra Sinde de ordenar internet... y algo de razón tiene de que el Ministerio de Cultura no es el que tenga que ordenar nada y menos Internet.
En todo caso, Justicia, debe velar por el cumplimiento de las leyes en este medio, como en la prensa o en una biblioteca pública. Consideremos Internet una Gran Biblioteca Pública en la que alguien accede a cultura pero hay quien roba, quema, o fotocopia ilegalmente los libros. No se trata de ordenar la biblioteca ¿no? ni de poner muchas normas para que los buenos usuarios de la biblioteca dejen de ir por que es insoportable... ¿no? Pues con internet como con las bibliotecas, el correo ordinario o las telecomunicaciones... nadie en cultura quiere poner orden en correos por que alguien envie libros fotocopiados ilegalmente o poner orden en telecomunicaciones por que un terrorista use un movil ¿no? pues mas claro, agua
15 Abril 2009 | 05:04 PM