BIG ONE financiero: esto no es un simulacro
En la tribuna de economía THOMAS L. FRIEDMAN describe claramente que "esto no es un simulacro". Según Friedman "económicamente, esto es el Big One [el terremoto gigante que podría arrasar la Costa Oeste de EE UU]. Es agosto de 1914. Es la mañana después de Pearl Harbor. Es el 12-S. Sin embargo, en muchos sentidos, parece que seguimos haciendo la misma política de siempre". (c) 2009 New York Times News Service. Traducción de News Clips.
Para Friedman esta crisis es extraordinariamente difícil en cuatro sentidos:
"En primer lugar, para salir de una crisis como ésta es necesario despejar los mercados. Hay que dejar que las empresas o los propietarios de viviendas que han fracasado vayan a la quiebra, liberen su capital muerto y lo reutilicen en entidades prósperas. Así es como terminó el pinchazo de las punto.com, y de esa masacre surgió toda una serie de nuevas empresas. El problema con esta crisis es que AIG, Citigroup y General Motors (y la hipoteca subprime del vecino) no son Dogfood.com. Si dejamos que el mercado los quite de en medio, puede que nos barra a todos con ellos. Por tanto, el presidente tiene que encontrar la forma de castigar a los malos actores financieros sin desencadenar otro efecto dominó como el de Lehman Brothers.
En segundo lugar, necesitamos unas condiciones de mercado que aporten un valor justo y claridad a las hipotecas tóxicas que lastran los balances generales de nuestros bancos más importantes. Esto probablemente requiera cierto grado de subvención gubernamental para los grupos de inversión y los fondos de cobertura, a fin de que puedan hacer las primeras ofertas por esos activos tóxicos con la seguridad de que no perderán dinero. Puede que esto tenga mucho sentido desde el punto de vista político, pero venderlo políticamente puede ser una pesadilla. A muchos les parecerá otro regalo inmerecido para Wall Street.
Desgraciadamente, puede que el presidente tenga que mirar al pueblo estadounidense a los ojos y explicarles que "la equidad ya no figura en el menú". Lo único que tenemos ahora en el menú es la disyuntiva de evitar o no el hundimiento del sistema, y puede que esto requiera recompensar a algunos nuevos inversores.
En tercer lugar, puede que el presidente tenga que tomar algunas decisiones de billones de dólares, como nacionalizar bancos importantes o duplicar el estímulo económico, sin que haya ningún precedente real y sin conocer las repercusiones a largo plazo.
Y en último lugar, para hacer todo esto, el presidente tiene que hacernos caer en la cuenta de lo peligroso que es el momento en que nos encontramos, sin desatar un pánico que empuje a los estadounidenses a guardar cada céntimo debajo del colchón y debilitar así todavía más la economía".
Interesante para reflexionar.










