Préstamos, inversiones y complejidad
Casi siempre me he encontrado en la vida trabajando en cosas que la mayor parte de la gente no entendía. En la Facultad, en temas de Inteligencia Artificial, posteriormente en Internet, recuerdo aquello de ¿Interqué?. Luego en finanzas, cada vez mas complejas. Ahora juntandolo todo, Inteligencia Artificial, Sistemas Expertos, Redes Neuronales, Internet, Valoración de Activos sujetor a Riesgos.
Además tengo la manía de modelizarlo todo, primero por mí, por que tengo que convencerme que lo que he diseñado es coherente y formalmente correcto, lo de creerme mis propias mentiras no ha sido mi fuerte. Y luego, convertirlo en enormes presentaciones que tratan de explicarlo para que el mundo lo entienda, aunque no sé si siempre o lo consigo, o quizá nunca. No sé. Pero yo lo hago.
Pero, lo cierto es que me da la impresión de que cuando lo cuento, no me explico, y si el otro no ha captado la idea, lo de poerse a estudiarlo como que no. Pero, lo que es peor, creo que los últimos diseños, cada vez más complejos, y por mucho que los queramos explicar, me da que no hay mucha gente capaz de entender, no ya rebatir o analizar, pues requieren mucha preparación, y la realidad es que no mucha gente tiene ese nivel de formación.
Y si los propios banqueros no son capaces de entender ni su situación, ¿cómo van a entender un modelo de analisis de riesgos si el suyo de toda la vida ha hecho aguas por los cuatro costados?
Estamos trabajando en ponerlo de forma didáctica pero aún así lo que os cuento es un hecho. No sólo soy informático por titulación, un teoríco de las ciencias de la computación por pasión, teleco por profesión, sino que soy matemático y financiero por necesidad, la necesidad de hacer coherente y verificable aquello que diseño. Pero no sé si entendible. Ahora pienso que no se si me he hecho evangelizador por que me gusta o por necesidad. Explicar lo que hacía a mis amigos, no ya mi familia, siempre fue dificil. Luego en las empresas... no sé si me gusta o en términos evangelicos, es una verdadera cruz.
Así que, con la que cae, cuando voy al banco a explicarles mis proyectos, os podeis imaginar con que cara me miran... ¿no? En fin, hoy me temo que el que va a pensar en ello, soy yo.











