Difícil es ser otoño, fácil ser primavera
El Rector de la Universidad Politécnica de Madrid ha citado un poema de mi poeta favorito en el homenaje que se ha celebrado esta tarde a Ricardo Valle en la Escuela de Telecomunicaciones. "Difícil es ser otoño, fácil ser primavera", no sólo es perfecto para la ocasión sino que muy adecuado para los tiempos que corren.
Qué difícil es ser Ricardo Valle, qué fácil es ser primavera". Hombres, como yo repito muchas veces, que luchan siempre son los imprescindibles. Un lujo que no sabemos apreciar. Estamos en Invierno, un invierno mas frio sin Ricardo, para calentarnos con sus cálidas palabras. Pero debemos trabajar duro para que en la primavera, quizá no llegue antes, pero cuando llegue luzca resplandeciente.
"Siempre quise ser aprendiz de otoño", y hoy diría, siempre quise ser aprendiz de Ricardo, "Ser pariente pequeño del laborioso mecánico de altura, galopar por la tierra repartiendo oro, inútil oro". Y tuve grandes maestros, aprendices de Ricardo, en los que bien sembró y "así de las raíces oscuras y escondidas podrán salir bailando la fragancia y el velo verde de la primavera". Pepe Barberá y Carlos Blanquez, fueron mis maestros, y tengo tanto que aprender. Y en el errar de los días se aprende y se gestan primaveras, quizás no las esperadas pero siempre las cosechadas.
Me gustaría que Knowdle fuera una fundación, la Fundación del Conocimiento y la Innovación "Ricardo Valle". Tengo algunas ideas y voy a mover el tema. Seguro que a Ricardo le parecería algo provechoso, un instituto de inveestigación, al más puro estilo anglosajón, en el que la universidad y la empresa lideren la innovación y el desarrollo de nuevos profesionales que utilicen la tecnología en pos del bienestar social. Ya os iré contando.
EL mejor legado para Ricardo sería seguir sembrando, seguir ayudando a que "cobren hojas de oro los pobres del camino". Es mi "generosidad egoista" la que habla. Y mi recuerdo entrañable. Así, futuras generaciones de investigadores podrán recordarle aunque no le conocieran, aunque, como dije en mis versos, yo ya no le recuerde, pero le recordarán las primaveras futuras, que florecerán por verle sonreir siempre.











