A propósito de Groucho: Partiendo de la nada alcance las mas altas cimas de la miseria
Hoy el blog de Rodolfo ha estado ciertamente movidito respecto al tema de los préstamos ICO. Sobre avales, hipotecas y demás garantías a empresarios y emprendedores. Y sobre lo de proteger a la familia y el papel que esta desempeña. Desde mi punto de vista es fundamental. Históricamente los negocios familiares son eso, familiares. Es más probable que en una familia de empresarios los hijos sean empresarios, bien por proseguir con el negocio familiar, bien por iniciar sus propios negocios. No sé si leí en algún sitio que es en la tercera generación, los nietos, los que es difícil que continúe el negocio familiar. No sé si los nietos no tiene ese espíritu empresario o es que tienen sus propias inquietudes, sería interesante saberlo.
Pero lo cierto es que la familia no puede estar al margen, ellos sufren las desventuras y comparten los infortunios como las bonanzas y las bondades del éxito. Y eso, suele ser generacional, es decir, que conlleva 20, 30 o 40 añitos, lo que, sean cosechas, sean ciclos financieros, sean los eventos que sean, sin duda, es cíclico, y unas veces son buenos tiempos y otras, malos tiempos. Se llama, en castellano, estar a las duras y a las maduras.
Por eso he escogido la frase de Groucho que creo tiene mucho trasfondo, como todas sus frases. La motivación de ser empresario o emprendedor. Sin duda la ambición, sana o insana, no vamos a analizarla, es un factor, pero la independencia y la necesidad de aprender cometiendo tus propios errores debe jugar un papel relevante.
Una vez, un conocido me increpó por email que añorásemos los tiempos de RedIRIS todos aquellos que pasamos por sus diferentes etapas, que si tanto lo añorábamos ¿por qué nos marchamos? Para mí la respuesta fue sencilla. La necesidad de emprender nuevos caminos, de mejorar nuestro nivel de vida, intelectual y económico, de equivocarnos por nosotros mismos, como señalaba anteriormente. Pero eso, en ningún caso, significa que menospreciemos nuestra historia. Somos lo que somos gracias a lo que fuimos, a lo que aprendimos, a lo que nos equivocamos (más que a los aciertos) y a todo lo que hicimos. Y de eso, que mejor que estar profundamente orgullosos y decirlo.
En el caso de mi mujer, su padre y su abuelo tenían sus propios negocios, y le va la marcha. Así que, ya se sabe, "Dios los cría y ellos se juntan", y nos entendemos claramente. En mi caso, no hay raíces familiares, así que debió ser la mordedura del "vampiro". Si, siempre digo que ser empresario es como ser "vampiro", si lo pruebas y te gusta, no puedes escapar, serás vampiro "para la eternidad".
Y eso, conlleva riesgos, claro, y este país, aunque no lo creamos está lleno de empresarios, de PYMES que apuestan su casa, apuestan su vida para sacar su negocio adelante. Y crean muchos empleos, no lo olvidemos. Y todos ellos, no son empresarios coyunturalmente. Lo viven y se desviven cada día durante sus 40 años de vida laboral. Y unas veces va bien, las "maduras", y otras va mal, "las duras". Con casa o sin casa. En propiedad o de alquiler. ¿Alguien conoce a un empresario de éxito que todo le haya salido siempre bien? No creo. Lo mas probable es que se haya arruinado un par de veces como mínimo. Pero, estos, siempre siguen adelante.
Creo que ya mencioné una frase que se me grabó de joven y anda siempre en mi subconsciente, que dice: "Hay algunos hombres (y mujeres claro), que luchan una vez y son buenos, otros luchan muchas veces y son muy buenos. Hay algunos hombres que luchan siempre. Esos, esos son los imprescindibles."
Mi abuelo, no era empresario, era un simple y sencillo carpintero que trabajó toda su vida honradamente. Y fue duro. Ni os imagináis lo duro que fue. Pero siempre luchaba. No tenía nada (en el sentido financiero) y se murió con casi nada. Que es como creo que nos morimos todos. Así que lo que nos mueve en la vida, seamos empresarios o asalariados es un espíritu de lucha.
Los reyes egipcios construían pirámides y se llevaban a ellas cuanto podían de sus riquezas futuras. Bueno, ahora las disfrutamos todos en los museos. Así, que más vale que tratemos de encontrar razones en el "ínterin" por que los que quieran conservar su casa y sus discos de Elvis me temo que más bien lo heredarán sus nietos, con suerte, y con todo el cariño. Yo espero heredar de mi madre, tres Reyes Magos, que ella heredo de mi abuelo y que tiene un valor entrañable, pero que seguro que no me lelvo a ningún lugar cuando me muera. Quizá, como muchas culturas antiguas lo único que justifique lo que hacemos sea el legado que dejamos. ¿Es una buena cuestión, no creéis? ¿Qué pensamos dejar a nuestros hijos y a las generaciones futuras?











