A propósito de Groucho: Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.
La frase refleja mucho a la sociedad actual pero mucho mas a la clase política en particular. La verdad es que, a mi, personalmente, ya me quedan pocos principios, pero esos pocos procuro que aguanten el temporal.
He de decir que soy bastante Darwiniano, y los principios, me parece que son poco evolucionistas. Realmente los animales tiene pocos principios salvo la supervivencia propia y de su especie, en el más puro egoísmo. Desde pequeños se empeñan en diferenciarnos de otras especies supuestamente menos inteligentes que la nuestra y dotarnos de una serie de principios, éticos y/o religiosos, que se recubren de ciertos contenidos subjetivos, y que pretenden, también supuestamente, poner al ser humano por encima del resto de los seres vivos.
Lo cierto, es que, a pesar de tener una educación básicamente religiosa, tuve que reconstruir mis principios de forma personal y autónoma, muy en especial, no por no compartir determinados dogmas y creencias, sino por la hipocresía y falsedad que personalmente observaba en las personas creyentes. Y así, un relativista nato como yo, debe desprenderse de una coraza interesante para las personas creyentes que les dota de unos ciertos mecanismos, que sinceramente, a la mayoría les resultan útiles. Y yo los respeto, aunque no los comparta.
El problema es que tratas de encontrar los principios en la sociedad civil y acabas por convencerte de lo mismo. El arte de utilizar los principios como forma de dominar a las masas. Pero te topas con la competitividad. Y se acabaron los principios. Darwinismo puro y duro. Nada más Darwinista que la cuenta de resultados de las empresas. Y nos inventamos la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, y volvemos a la hipocresía de la realidad. Si hay que dar dividendos y además hay crisis pues ERE que te crió y la RSC se aparca hasta que lleguen las vacas gordas, si es que llegan.
Así que con otro tipo de iglesia hemos topado. ¿Y la ética? Qué hacemos con la ética cuando los bancos nos cierran el grifo o te ejecutan la hipoteca o los avales... Me temo que el modelo actual, como las stock options, sólo funciona en época de bonanza. Pero es que el modelo está viciado. El financiero y el electoral.
Si, el electoral, dado que para ganar elecciones vale todo, puedo "prometer y prometo" lo que haga falta que ya tendré cuatro años para justificarme de lo que no puedo cumplir si llego, al menos, a justificarme.
¿Se puede innovar en esto? Personalmente creo que sí. Como en casi todo. Ahora la verdadera pregunta es ¿se quiere innovar en esto? Aquí es más dificil. Y nos enfrentamos a la gestión del riesgo. ¿Puede un CEO arriesgar un poco, antes de hacer un ERE, para tratar de innovar y buscar la mejora de la competitividad en los procesos, en el mas es menos, en el decrecimiento sostenible? La mayor de las veces la respuesta es NO. ¿Pueden arriesgar nuestros clientes aceptando el reto de la co-innovación y esperar resultados a medio y largo plazo? Muy pocos. Quizá los mas grandes. ¿Lo que deja poco margen a las PYMES?
¿Alguien se ha planteado el enorme ahorro y potencial que supondría que los ayuntamientos tuvieran el mismo sistema online de gestión, con ciertos grados de libertad para innovar, en lugar de hacer cada uno su guerra por su cuenta? Se me ocurre el ejemplo. ¿Qué es más importante, facilitar al ciudadano los servicios o controlar el entorno local? Me da que lo segundo.
Eso me lelva al desastre de la administración online. Hoy trato de sacar mi certificado de nacimiento y debo de ser muy torpe, dado que no encuentro el enlace. Pero, eso si, puedo solicitarlo presencialmente. ¿Para que tengo mi certificado digital, que lo uso para hacienda y la seguridad social, y mi e-DNI, muy chulo, pero no puedo bajarme mi certificado de nacimiento con él en un simple click?
Al final, te quedas con un par de principios, como un sistema de mínimos, quizá mas por un cierta conciencia social que no sabes muy bien para que te sirve y que estas seguro de que no es reciproca y que en cuanto al vecino le aprete en su pecunio o en su buen saber, a ciencia cierta que te darán... y no precisamente los buenos días.
No hay mecanismos de ajuste, ni los principios computan en la cuenta de resultados, y por consiguiente, el principio darwiniano de la supervivencia y evolución del más fuerte, nunca del más ético, es el que prima.
Claro, los creyentes, de la religión que sea, si tiene una cuenta de resultados curiosa, más allá de la propia vida, todas, tienen recompensas (y castigos), aunque sea reencarnados en un mono danzarín. Y así, parecen justificarse a las masas el beneficio futuro. Pero casi todos se olvidan de esa recompensa, solo los "pobres justos", cuando les tocan su bolsillo, su esposa o su hacienda, que al fin, lo es todo. No sé. Me gustaría escuchar argumentos/ideas para lograr crear principios que sean rentables en términos "terrenales" y que no sean estrictamente darwinianos. ¿Alguna idea?













un_pymecito dijo
Hola Felipe, entonces deberías complementar tus principios Darwinianos con Lamarckianos y con respecto a la resolución de problemas en la administración como el que comentas te recomiendo la lectura de Zadig (de Voltaire) que también le daba por ir solucionando problemas :) mientras que en contraposición a éste está Cándido también de Voltaire. Cada uno representa un estereotipo de emprendedor, este último decide plantarse en su jardín frente al primero que cambia el mercado al estilo Schumpeteriano..
Saludos.
7 Enero 2009 | 01:15 PM