Los tiempos de la Tierra e innovar en tiempos crisis
JOAQUÍN ESTEFANÍA en un magnífico artículo "Casandra: crisis, ¿hasta dónde?" en elpais.com me enlaza con mi anterior post con respecto a la crisis y la guerra como solución.
En el artículo explica cómo en julio de 1940, en pleno new deal, cuando la expansión de la demanda a través del Estado había tenido consecuencias tangibles en la economía americana pero el desempleo todavía no había bajado de dos dígitos, Keynes escribe un texto (EE UU y el plan Keynes) en el que dice que a pesar de la multiplicación del gasto público y de los esfuerzos por subir los precios y los salarios para sacar al país de la deflación, Roosevelt todavía no había hecho lo suficiente: "Parece imposible políticamente, en una democracia capitalista, organizar el gasto público a una escala lo suficientemente grande como para llevar a cabo un gran experimento que probaría lo correcto de mis argumentos, como no sea en las condiciones creadas por una guerra". Nueve meses después, EE UU entraba en la II Guerra Mundial.
Y es que como decía el ser humano parece abocado a la guerra cuando se le acaba la imaginación. Es fácil. Siempre que tengas seguidores para ello, claro está. Y parece que en tiempos de carencia es más fácil dirigir a las masas cuando el enemigo está fuera y no en los incapaces "líderes" mundiales.
Innovar requiere de mucho menos esfuerzo y costes que las guerras pero parece infinitamente más complicado de llevar a cabo por que el punto de mira de los sufridos ciudadanos se apunta a otro. Y eso parece unirles en pos de tamaña insensatez.
Pero ¿por qué no ponemos el punto mira en un enemigo común? El deterioro de nuestro planeta. Buscar eso de que menos es mas. Mejorar nuestras vidas es una lucha tan grande que nos dejariamos de enemigos para centrarnos en la forma de innovar mejorando nuestras vidas, no sólo a corto plazo,si no a largo plazo. Es un reto inmenso, hay industrias en juego y grandes poderes fácticos que no están dispuestos a mejorar su nivel de vida en sus efímeras vidas.
Gaza es un claro ejemplo. ¿Culpables? Todos, sin duda. Y las religiones, no la fe, siempre es una buena forma de manipular a las masas. Innovar no solo tecnológicamente, debemos innovar en la toma de decisiones, en los mecanismos de negociación, en la búsqueda de soluciones en cualesquiera de los casos. Yo creo que hay posibilidades, se me ocurren cientos, pero lo más difícil como siempre, es cambiar el ánimo para desenfocar la solución. Si no ¿tendremos que prepararnos para otra gran guerra? Esperemos que no.














Miguel Ángel dijo
Pues esperemos que no, aunque leyendo tu disertación parece inevitable.
Un abrazo.
5 Enero 2009 | 03:36 PM