La meta es el camino...
Efectivamente, ayer me lo recordó en facebook mi buen amigo Alberto. Tengo dos principios fundamentales desde hace muchos años: "Carpe diem" y este, "La meta es el camino". Pero a veces ese camino se hace muy cuesta arriba. Pero vamos, es lo que hay.
Me considero un relativista nato. Lo que me permite aplicar un modelo reduccionista muy útil a la vida. En mi filosofía de vida no caben vidas futuras, cielos o infiernos, bastantes infiernos tenemos o tienen muchos seres humanos en vida, si alguien tiene alguna queja le remito a este artículo para que se ponga manos a la obra y a dar gracias por la suerte que tiene o tenemos.
Lo que me ha hecho darme cuenta de la cabecera del país internacional, Africa no existe: América Latin | Europa | Estados Unidos | Oriente Próximo | Corresponsales | Elecciones EEUU bueno, es un dato...
Durante muchos años me dio por estudiar las diferentes religiones y llegué a dos conclusiones, no sólo necesitaba innovar en tecnología, la primera, que no necesito una religión, a pesar de mi educación religiosa que he tenido que ir decapando en mi mente año tras año; y segundo, que si alguna me parecía interesante era la budista, más respetuosa con el prójimo y con el entorno que cualesquiera otra. Pero vamos, esto es algo muy personal. Y respeto cualquier religión que me respete a mi, lo que no hace la mayoría de ellas, por cierto.
Pero volviendo a la importancia del camino, siempre comento la "imagen" de una regata náutica, ahora me surge la duda si es redundante o no, ¿hay otro tipo de regatas que no sean náuticas?. Luego lo miro. A veces, en la regata el camino es más largo dado que hay que rolar para aprovechar el viento, no siempre favorable, y llegar, simplemente llegar, puede ser muy duro y complicado. No digo llegar el primero, efímera proeza, que pierde valor una vez lograda la gesta. Así que si no somos el mejor, lo cual es estadística y probabilísticamente poco "probable", pocas satisfacciones nos esperan... ¿No?.
Cuando era joven y buen deportista, fútbol, baloncesto, tenis... he de decir que ya aprendía esa lección. No era malo, pero no era el mejor. Pero me divertía mucho "jugando". Lo de ganar era "la leche". Pero este país no permite estudiar carrera y hacer deporte, así que un día tuve que optar, y opté por divertirme en la universidad. Si, no era el mejor estudiante, pero pronto me metí en un laboratorio y "a divertirme". Estudiaba y trabajaba, y me cundía más que sólo estudiando. Bueno, y creé alguna empresita. La carrera se convirtió en condición necesaria y no suficiente.
Empecé en RedIRIS, entonces el Programa IRIS en FUNDESCO, por un cabreo tras mi lectura de un paper en no sé que Simposium de Ingeniería del Conocimiento, ahora me legré mucho de mi rebote pues acabé en los albores de internet de nuestro país sin darme cuenta. Suerte... ¿no?
Me quedaban tres asignaturas pero acabé ese año. Luego el proyecto fin de carrera y cuando acabé me quedé como sin metas. Si curioso, a pesar de tener una carrera profesional apasionante sentía que me faltaba algo. Y se me ocurrió hacer el doctorado. Y desde entonces... ando tan liado que nunca veo el momento pero siempre estoy en ello, ya tengo mucho trabajado, pero aún el camino es largo.
Era como si necesitara un reto intelectual a la par que el profesional. Así que el camino siempre es más importante que la meta, por que cuando alcanzas la meta, no queda más remedio que ponerte otra nueva meta y más difícil si cabe. Y por eso, creo, me busco metas difíciles, o casi imposibles, para que el camino sea largo e interminable. Y en ese devenir aprendo y disfruto. Lo que no exime de que haya días malos, momentos difíciles y con ganas de mandarlo todo al garete, momentos en los que rompes el mástil y en los que necesitas te remolquen a buen puerto. Ayer fue un día de esos y no será el último. Llevo muchos así, de hecho cuando hago cuentas, como ayer, percibes que son los más, que nada es fácil y menos ahora en los tiempos que corren. Pero es así para todos. Ricos y pobres, afortunados y desafortunados, creyentes o agnósticos, empleados o empleadores... así que "carpe diem" siempre.











