La suerte ha de encontrarte trabajando... y de tener grandes amigos
Al hilo de algún comentario sobre que la suerte es importante en los negocios, como en casi todo en la vida, vienen a mi mente diferentes recuerdos al respecto.
El más importante el de Eusebio un viejo conocido, como yo digo, uno de mis mayores, que una vez me dió un sabio consejo: "La suerte ha de encontrarte trabajando". Y qué razón tenía.
Hay una vieja creencia India que dice algo así como que cada ser humano nace con un "pedazo" de suerte y que vamos consumiéndola mientras dura. No sé si es cierto o no. Pero, por mucha importancia que tiene la suerte en la vida, desde el mismo momento en el que nacemos, mucho me temo que no podemos contar con ella para nada. La suerte, si podemos disfrutar de ella, ha de ser como "la guinda" que adorna la tarta. El resto lo debemos poner todo nosotros. Y eso supone esfuerzo, esfuerzo y más esfuerzo. En mis ya bastantes años de buena y mala suerte he de reconocer que nadie me ha regalado nada. Si "alguien", salvo un muy reducido grupo de amigos y familia, me ha dado algo era por puro egoísmo, es decir, pensaba que con ello ganaba más que yo. Tenedlo por seguro.
Y además, eso te sirve para distinguir entre todos, los que son verdaderos amigos de los que no lo son. Y eso si que es "SUERTE" y lo demás es tonteria. Me gustaria poder recoger en el balance de las personas el activo que son los amigos, los verdaderos amigos, aquellos que te dan todo a cambio de nada, incluso a pesar de uno mismo.
La palabra amigo es siempre manida y sobreutilizada. Yo en mayor medida o no la uso o denomino conocidos a los que la gran mayoría califica de amigos. Deberíamos utilizarla con cuidado por que la desgastamos al mal emplearla.
Después de muchos años, de considerarme, de media, afortunado, creo que debemos hacer las cosas que debemos, siendo fieles exclusivamente a nosotros mismos, a nuestros principios fundamentales, aunque eso nos cueste grandes equivocaciones. A veces, la mayor suerte en la vida, es algo tan básico como poder elegir, pero no siempre puedes elegir, tu trabajo, tus empleados, tus socios, ... como yo digo haces lo que puedes con las opciones que tienes o que has sido capaz de generarte. Y luego, la suerte tiene sus propios vericuetos. A veces, hasta se lo ponemos muy difícil. Pero es lo que hay. Si, poder elegir, si lo pensáis es algo, un don, del que pocos seres vivos pueden disfrutar. No elegimos nuestros padres ni nuestro lugar de nacimiento. Esto ya predispone. Millones de africanos, asiáticos, sudamericanos... por el mero hecho de nacer en esos lugares lo tienen mucho más difícil que nosotros.
Si tuviéramos en cuenta este mero hecho, aleatorio, y pensáramos la suerte que tenemos por haber nacido en este país quizá nos sentiríamos deudores del mundo heredado, del país heredado y de las infinitas posibilidades que desperdiciamos cada día y nos pondríamos manos a la obra y dejar de lado montón de estupideces.
Sin lugar a duda, la suerte nos afectará en el devenir de nuestros actos, pero he de decir que no podemos ni juzgarla, ni exigirla, ni culparla. Debemos de actuar, de luchar por lo que creemos es esencial para nosotros, y que el destino haga su papel... es igual. La mayor parte de las veces el resultado no es lo verdaderamente importante, al fin y al cabo, casi siempre el resultado será algo efimero, insustancial, y seguro pedecedero. Lo único importante es la futíl sensación de que lo hemos intentado. Incluso esa sensación se perderá con nuestros recuerdos en cuanto dejemos de ser materia consciente.
Uff! Me he puesto muy filosofico. No todo es innovación.










